Coaching de Liderazgo.
Por Catherina Lecaros Carreño.
La necesidad de apoyo del líder a sus colaboradores no solo debe ser en las prácticas
laborales diarias, sino también en el apoyo emocional que cada miembro de su equipo
necesita.
No debemos olvidar que cuando la incertidumbre nos invade caemos en un estado de
alerta permanente que perjudica nuestra salud mental, la que influye en nuestra forma de
racionalizar y por ende de comportarnos. Por lo que cuando contamos con un líder que
comunica, escucha, contiene y empatiza con nosotros, logramos bajar en gran medida la
ansiedad e incertidumbre que se encuentra llenando nuestros pensamientos, y que muchas veces nos impiden comportarnos de la manera más adecuada. La importancia del rol del líder en estos momentos es crucial para dar continuidad a un buen trabajo y logro del objetivo común. El líder requiere ser flexible, tener inteligencia fluida y manejo de las diferentes situaciones manteniendo un adecuado estado emocional.


Por otro lado, debemos recordar que el líder tiene un compromiso ético con cada persona que dirige, debiendo preocuparse de cada estado particular, para poder entregar el apoyo
adecuado y oportuno. Todo lo mencionado anteriormente suena fácil de realizar, sin embargo, es una de las tareas más difíciles para el líder, ya que se suma a una larga lista de tareas que son parte de su rutina diaria. Realizar todas estas acciones de manera sistemática y correcta, requiere al líder ser inteligente emocionalmente, lo que le permitirá navegar de mejor forma en el día a día y sobretodo en tiempos de crisis. El desafío no es simple, un líder emocionalmente inteligente debe desarrollar primero sus habilidades de autoconciencia, auto-regulación y automotivación, para luego desarrollar habilidades sociales referidas a las relaciones interpersonales.
En este desafío los lideres pueden acompañarse por un coach, con el que pueden transitar por un camino acertado hacia la autoconciencia, autoregulación y automotivación,
logrando despejar obstáculos y aprendiendo a ocupar sus fortalezas, las que muchas veces
se encuentran escondidas. Trazando así una línea de trabajo que beneficiará en tiempo y
forma el cumplimiento de sus objetivos. Un líder inteligente emocionalmente, sobre todo en tiempos complejos, logra cuidarse a si mismo y también a las personas que dirige con mayor facilidad y lograr mejores
resultados.






