Cuando el Dolor se Instala en la Empresa: El Impacto Psicológico de un Evento Traumático en la Organización

Por Catherina Lecaros Carreño.

Un evento traumático en el entorno laboral, como lo ocurrido recientemente en El Teniente,
donde se perdieron vidas humanas trasciende ampliamente el impacto en los familiares
directos de las víctimas. En estos contextos, la organización completa se ve afectada. E
lugar de trabajo deja de ser simplemente un espacio físico o productivo, y se transforma
en un escenario cargado de dolor, miedo e incertidumbre.


Desde la psicología organizacional, sabemos que la exposición a un evento crítico puede desencadenar una crisis colectiva, afectando tanto a los colaboradores más cercanos a las víctimas como a aquellos que, si bien no tenían una relación directa, comparten el mismo
espacio y los mismos riesgos. En estos casos, se activa una respuesta emocional aguda
que puede incluir tristeza profunda, angustia, impotencia, ansiedad anticipatoria e incluso síntomas físicos relacionados con el estrés.

El efecto en la salud mental de los trabajadores
El trauma organizacional puede afectar de forma silenciosa pero profunda.

El miedo a que el hecho se repita, la inseguridad sobre las condiciones laborales y la exposición constante a relatos o recuerdos del evento, pueden provocar:
 Síntomas de estrés postraumático.
 Disminución en la concentración y rendimiento.
 Aumento del ausentismo o presentismo laboral (estar presente, pero sin poder
rendir).
 Cambios en el comportamiento interpersonal (irritabilidad, retraimiento, hipervigilancia).
La Organización Mundial de la Salud ha reconocido que el lugar de trabajo debe ser un entorno protector para la salud mental, y en situaciones críticas como estas, la intervención psicosocial temprana es clave para prevenir secuelas a largo plazo.

El rol de la organización: contención emocional y herramientas de afrontamiento. No basta con retomar las operaciones. La organización debe hacerse cargo del impacto
emocional que viven sus trabajadores. Esto no solo es un imperativo ético, sino también
una estrategia fundamental para la sostenibilidad emocional y productiva de la empresa.


¿Qué se puede hacer? Comunicar de forma clara, humana y constante, reforzando el compromiso con la seguridad y el bienestar integral.



Construir sentido y comunidad tras la crisis.
En contextos como estos, la resiliencia organizacional no surge de ignorar el dolor, sino
de abordarlo con consciencia y cuidado. Acompañar a los equipos, validar sus emociones
y construir espacios de sentido compartido permite transformar el dolor en aprendizaje, y el
miedo en una oportunidad para fortalecer la cultura organizacional.
Como profesionales del área de formación, desarrollo organizacional o salud mental, no
podemos quedar indiferentes. Estos momentos son oportunidades dolorosas pero necesarias para reforzar que el bienestar emocional también es una responsabilidad organizacional.

Ofrecer espacios seguros de contención emocional guiados por psicólogos/as especializados en trauma.

Implementar talleres de gestión emocional y afrontamiento del duelo, no solo para “superar” la situación, sino para aprender a transitarla con humanidad y apoyo mutuo.

Formar a los líderes para que actúen como “agentes de cuidado”, capaces de detectar señales de sufrimiento y canalizar ayuda.


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